5 CONSEJOS PARA EMPEZAR A HACER DEPORTE

Ya pasó el ímpetu del inicio de año, ya han caído en el olvido nuestros propósitos de año nuevo, pero incluso así, estuviera o no estuviera entre nuestros deseos, hacer deporte es una actividad que debemos introducir en nuestra vida, es algo que ya he recomendado varias veces en este blog. ¿Por qué?

No voy a hablar del impacto físico, que es lo más evidente, sino sobre todo de los beneficios psicológicos que el deporte genera. Y no me refiero a competir en las Olimpiadas, hablo de establecer rutinas de veinte o treinta minutos al día.

  • La práctica habitual de algún deporte genera endorfinas, lo que nos provocará sensaciones de placer y bienestar.
  • Esta misma sensación, nos inducirá a querer seguir haciendo deporte, de modo que cuando establezcamos la rutina, no será ya un esfuerzo, sino una necesidad.
  • El deporte es un ansiolítico natural, por lo que nuestra ansiedad disminuirá notablemente.
  • Introducir esta rutina nos hará que también adaptemos otras rutinas como la comida, el descanso… con lo que nuestra vida estará más ordenada y nos sentiremos más seguros.
  • Si elegimos un deporte en equipo, o incluso solitario (correr por el parque, ir a un gimnasio…), podremos conocer a gente, entablar contactos, ser más sociables.
  • El espejo nos devolverá la sonrisa de un ser satisfecho, lo que retroalimentará nuestra estima.
  • Hacer deporte aumenta nuestra fuerza de voluntad.

Vale, genial. Hacer deporte está muy bien. Entonces, ¿por qué no lo haces? Aquí entran en juego las excusas, los autoengaños que nos bloquean para establecer el deporte como algo más en nuestro día a día. Aquí van algunos de los más habituales:

1.- Yo lo intento, pero es que no veo resultados y me desanimo. Al tercer día ya no le veo sentido.

2.- No tengo tiempo. Trabajo, tengo un novio (o novia, o familia, o hijos…) y asuntos que atender, ¿cuándo hago deporte?

3.- No encuentro un deporte que me motive, no me gusta el deporte.

Excusas. Establecer una rutina es solo cuestión de voluntad, y no hablo de salir a correr una hora al día, puedes hacer deporte suave en casa durante quince o veinte minutos, y siempre puedes encontrar algo a tu medida, desde nadar, correr o jugar al fútbol hasta hacer ejercicios básicos de Pilates en el salón con nuestra música favorita de fondo.

Si aún no sabes cómo, vamos al meollo de este artículo, te voy a dar cinco consejos para que comiences a hacer deporte y, con ello, a mejorar tu vida:

PRIMER CONSEJO: Fija metas cortas y realistas. No te lances a correr cuarenta minutos diarios. No te mientas y piensa con realismo cuánto tiempo estás dispuesto a emplear al día para generar la rutina. ¿Diez minutos? Genial, será suficiente. No te salgas de tu meta (insisto: realista) y anótala en algún lugar para que se convierta, de alguna manera, en algo oficial. Ponla bien visible en tu despacho, en la nevera, en el mueble del salón… Cada día te recordará que tienes que emplear esos diez minutos (si es a la misma hora siempre, mejor que mejor) en tus ejercicios. Además, sé concreto: anota qué vas a hacer exactamente (correr, estiramientos, gimnasia sueca, bicicleta estática…).

En cuanto a la hora, escoge esos diez o quince minutos del día en que sabes que vas a poder cumplir con el plan: tras dormir a tu hijo, justo al volver del trabajo, antes de desayunar… Tú, mejor que nadie, sabes cuándo.

SEGUNDO CONSEJO: Comparte tu «reto» con los demás. Hazlo público. Ya sea contándolo o publicándolo en las redes sociales que compartes con tus amigos. Si sabes que los demás lo saben, introducirás un elemento leve de presión que te animará a continuar y en cierto sentido te obligará en los inicios, hasta que ya hayas establecido la rutina.

TERCER CONSEJO. Introduce una recompensa justo después del ejercicio. Como al principio te costará obligarte día a día, hazlo más fácil pensando en cómo darte una alegría cuando acabes. Lo recomendable es que este truco desaparezca cuando ya hayas introducido el hábito y asumas que la mejor recompensa es el beneficio que el ejercicio te aporta. Pero hasta ese momento piensa en algo gratificante para el instante justo posterior: un baño caliente, un masaje, un capítulo de esa serie que te encanta…

CUARTO CONSEJO: Introdúcelo en tu agenda. En el sentido literal. Hazte con una libreta y anota qué has hecho cada día, de qué hora a qué hora. Ver cómo la libreta se va llenando te motivará para continuar. Además, si algún día fallas, si faltas a tu rutina, puedes anotar el motivo, y tal vez añadir una motivación nueva: picarte con un compañero del curro, prometerte un viaje si no fallas durante el próximo mes, lo que sea que te valga.

Del mismo modo, convierte esta agenda en un recordatorio para que no se te olvide que todos los días (o cinco a la semana, no es obligatorio que sean los siete), tienes reservado ese tiempo para el deporte.

QUINTO CONSEJO: Ya que estás, que sea divertido. Lo pongo al final, pero podía estar al principio. No te tortures, piensa que hacer deporte es no solo recomendable, sino también divertido. Si te horroriza correr, no corras. Algo habrá que te guste. Sal con amigos a caminar, pasea en bicicleta, saca a tu perro y juega con él, apúntate a clases de baile, pregunta en un gimnasio por alguna actividad adecuada, descárgate una aplicación cualquiera que te ayude a hacer deporte en casa (hay cientos de ellas)… Disfruta, muévete y sonríe.

Cuando la rutina del deporte se haya instalado en tu vida, todo esto te sobrará, incluso echarás de meno ese rato diario cuando por cualquier motivo no puedas cumplir. Y te sentirás mejor, más ágil, más feliz… ¿no es suficiente motivación?

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