Más de una y de dos veces me han pedido ayuda para superar una ruptura de pareja. Voy a ser muy clarita: nadie puede ayudarte mejor que tú mismo o misma. ¿Te abandonó? Pues llora si hace falta, rompe un par de fotos o un par de cientos, grita, desahógate y empieza a olvidar.

Deja de leer libros de autoayuda, deja de buscar en Internet artículos que lleven por título «5 consejos para superar una ruptura de pareja». No existen fórmulas mágicas y me atrevo a decir que tampoco hay medicamento más eficaz que uno casi infalible: el tiempo.

Dicho esto, si continúas leyendo es porque no me has hecho caso, así que no sé si vas a hacerlo con los consejos. Aun así, cuando me solicitan ayuda, no puedo negarme, y la verdad es que, aunque eres tú quien tiene que afrontar la situación, te puedo dar un pequeño empujón con cinco píldoras:

1 ª) Que sí, que te ha dejado, no le des más vueltas.  No os habéis dado un tiempo, no recapacitará, no va a llamar a la puerta. Asúmelo, se ha ido. Ha volado. No es un mal sueño, es la vida real. Lo mejor para asumirlo no es intentar olvidarle, cuanto más lo intentes más te acordarás de él o de ella. Lo mejor es darte cuenta de que ocurrió. Puedes escribirlo en una libreta, o grabarte con una cámara, o dibujar. Exprésate como más te guste para decirte a ti mismo o a ti misma que ha ocurrido. Tu pareja ya no está. Puedes contártelo a ti o contárselo a tus amigos. Acéptalo. Es la única manera de comenzar a superarlo.

2ª) Maldito whatsapp. ¡Ni lo toques! Ya te he dicho que no tienes que intentar olvidar a tu pareja, faltaría más. Pero de ahí a andar preguntándole cómo le va, a andar enviándole mensajes cargados de caritas intentando expresar no se sabe muy bien qué, a andar fisgoneando sus redes sociales… ¡Ni las toques! Olvidar no, pero sacarlo o sacarla de tu vida, sí. ¿Qué ha querido irse? Pues con su pan se lo coma. Corta por lo sano y deshazte de todo lo que te sobre: la ropa que se dejó, esas fotos que mejor no volver a ver… Intenta vencer la tentación de cotillear su Facebook o su Instagram haciendo otras cosas y, desde luego, bórralo o bórrala de tus amistades.

3ª) ¿Qué es eso de que estás solo o sola? Al fin eres independiente. La mejor parte de una ruptura de pareja es que puede ayudarte a darte cuenta de que eres una persona independiente, no la media naranja de nadie. No necesitas a otra persona para vivir. Recupera viejos hábitos que te hizo perder o construye unos nuevos, retoma aquella amistad que has dejado un poco de la mano de Dios o incluso haz nuevas en nuevos círculos. Mira hacia delante. Y mírate disfrutando de tu soledad. Visita exposiciones, come donde te guste y lo que te guste, sal y entra a tu antojo disfrutando de tu nueva libertad. ¿Ves como no todo era tan malo?

4ª) ¡Buh, buh! Espanta esos pensamientos atormentados. Si has tomado las tres píldoras anteriores, esta casi te la puedes saltar, porque seguro que esos pensamientos están ya saliendo de tu cabeza. Tu actitud es fundamental. No pienses que si te ha dejado no vas a conseguir otra pareja nunca más. Primero, aprende a quererte a ti, lo de una nueva pareja es lo de menos en estos momentos. Puedes culparte por lo que ocurrió, pero sácate eso de tu cabeza. No hay culpables, ocurrió y no hay vuelta atrás, así que ¿para qué andar flagelándose?

5ª) Y por último, créetelo: tú vales mucho. Esta píldora la podemos llamar Autoestimina. Su efecto directo es aumento de la autoestima, que conlleva un peligroso efecto secundario: la felicidad. Mírate en el espejo y reconoce todo lo bueno que tienes, todo lo que has conseguido en el pasado, todo lo que vas a conseguir en el futuro. Repítelo una y otra vez hasta que descubras que es verdad: tú vales mucho.

ruptura de pareja

Claro que no son cinco píldoras infalibles, ya te lo avisé al principio, pero seguro que te pueden ayudar en un camino que, insisto, tienes que recorrer por tus propios medios. Nadie ha dicho que sea fácil, pero te aseguro que del bache se sale y que más pronto que tarde caminarás sonriendo sin que la sombra de tu ruptura te incordie más que un recuerdo con sus momentos buenos y sus momentos malos, un hecho del pasado que quedará ahí, en el cajón de las cosas vividas.

Leave A Comment