estudiar malJunio es época de estudiar, época de exámenes. Las bibliotecas amplían sus horarios, por las ciudades se ven luces en multitud de habitaciones hasta altas horas de la noche. Hay que concentrarse, hay que demostrar que se han asimilado los conocimientos de todo el año. En junio muchos estudiantes se juegan todo el año. Mucha responsabilidad, nervios, tensión…

La mala noticia es que no existe un método secreto que garantice el éxito. No hay buenos resultados sin esfuerzo y un cúmulo de horas dedicados a la materia. La buena es que hay una serie de factores que podemos controlar y que facilitan asimilar el conocimiento. Aplicando ciertos consejos, el rendimiento aumenta mucho más de lo que podéis imaginar. Tan solo se trata de aplicarlos con disciplina.

Aquí van los nueve consejos para estudiar mejor.

  1. Planifica. Antes de comenzar, detente. Mira qué tienes que estudiar, cuántos días tienes para ello, hazte un croquis con objetivos. Abre incluso una agenda donde especifiques tus sesiones de estudio. Parece una pérdida de tiempo, pero es tiempo que recuperarás con creces.
  2. Organiza el espacio físico. Es más importante de lo que parece. Busca un lugar agradable, alejado de distracciones, personalizado a tu gusto, ordenado y con todo a tu alcance, que tener que levantarte a por un bolígrafo rojo o un diccionario no sea una excusa para procrastinar. En este sentido, es muy importante que dejes fuera tu teléfono móvil y cualquier dispositivo electrónico. Si tienes que hacer consultas en internet, limítate a esas consultas y apaga de nuevo el dispositivo.
  3. Nada de atracones. Meterte todas las comidas de un mes en un solo día no sienta nada bien, ¿verdad? Lo mismo ocurre con la información. Es mucho mejor sesiones cortas de estudio (de media hora o poco más) durante varias semanas, que muchas horas en pocos días. Aun así, cada cual tiene su ritmo, descubre cuál es el tuyo, tal vez seas capaz de estar concentrado dos horas seguidas, tal vez a los veinte minutos ya no aguantas.
  4. Crea una rutina. Relacionado con estas sesiones de estudio, tienes que elegir qué momento del día es el más adecuado para ti. Es recomendable crear una rutina: estudiar a la misma hora cada día, la misma cantidad de tiempo.
  5. Establece metas. Plantéate hasta dónde quieres llegar cada día e intenta cumplirlo. No te agobies si no lo consigues, pero al menos inténtalo. Si avanzas a más ritmo o a menos, replantea tus metas.
  6. Aplica técnicas de estudio. Existen cientos de técnicas diferentes, y este no es el lugar de explicarlas, pero te aconsejo que busques la que más te valga y la apliques. Por lo general, es recomendable hacer una primera lectura general, después subrayar y tomar notas y finalmente hacer resúmenes y fichas, siempre escribiendo a mano, porque está bastante comprobado que escribir a mano mejora el aprendizaje.
  7. Descansa. En nuestro camino hacia los exámenes no nos tenemos que olvidar del descanso. Hay que dormir las horas suficientes. Aunque nos planteemos sesiones largas de estudio no es recomendable hacerlas del tirón, sino prometiéndonos descansos de cinco o diez minutos cada media hora.
  8. Estudia antes lo más difícil. Cuando comienzas a prepararte un examen estás fresco y motivado, por eso es importante comenzar por los temas más difíciles. Cuando lleves más días dedicándole al estudio comenzarás a sentirte cansado y agradecerás haber dejado para el final lo más fácil.
  9. Repasa. El repaso no es secundario, sino quizá la parte más importante del estudio. Con él fijamos lo que hemos aprendido, por eso es aconsejable dedicarle también mucha atención. Puedes, por ejemplo, hacer cuestionarios sobre el temario, realizar simulacros de examen, volver a esquematizar las partes que nos generen más dudas.

Son solo nueve consejos muy genéricos, pero muy útiles si se aplican de verdad y no se quedan en mera intención. Por otra parte, hay cierta polémica sobre si es mejor estudiar con o sin música. Unos estudios defienden que la música dificulta nuestra concentración, y otros, por el contrario, que nos ayuda a motivarnos y nos relaja. Incluso hay corrientes que aconsejan escuchar grabaciones de sonidos naturales (bosques, pájaros, cascadas…). En esto hay algo claro, nadie mejor que tú sabe lo que te concentra o te distrae.

Si dejaste de estudiar para leer esto, ya te has tomado tu descanso. Sal de internet, pasea un poco y… a la faena.

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