Yo tenía un amigo que decía que tenía poca suerte… y mala. ¿Y tú? ¿Crees que tienes buena o mala suerte en tu vida?

Piense lo que pienses te voy a dar un dato que te hará ver las cosas de otra forma. El investigador y psicólogo inglés Richard Wiseman realizó un estudio con centenares de entrevistas y cuestionarios a más de setecientos individuos durante ocho años. Este estudio se centró en la suerte. Como resultado, escribió un libro de autoayuda (ya veis, no siempre pienso que son malos) titulado El factor suerte.

En este libro, Wiseman afirma que solo el 10% de lo que nos sucede viene determinado por el azar, el 90% restante se debe a nuestra actitud ante la vida, a nuestra forma de pensar.  

¿Qué conclusión fundamental sacamos de este dato? Que podemos controlar nuestra suerte.

Siguiendo los consejos de Wiseman, te voy a dar cuatro claves para que empieces a tener mejor suerte.

En primer lugar, lleva siempre un diente de ajo en el bolsillo… No, era una broma. Los amuletos pueden ser un apoyo para hacerte cambiar de actitud y de forma de pensar, pero lo mejor es hacer eso mismo sin necesidad de fetiches. Ahora sí, las cuatro claves.

  1. Intuición: las personas con suerte suelen hacer caso a su propia intuición. Como se dice coloquialmente, «piensan con su barriga». Existe la llamada inteligencia intuitiva. En nuestro sistema digestivo hay más de cien millones de neuronas que nos aportan información muy relevante a la hora de tomar decisiones, así que no es ninguna tontería hacer caso a ese cosquilleo para elegir un camino o el contrario.
  2. Optimismo: las personas con suerte suelen ser muy optimistas. Viven con la firme idea de que aún les queda mucho por vivir, que por delante todavía van a ocurrir muchas cosas buenas. Ese les hace estar más relajados y afrontar el día a día ahuyentando la mala suerte por su propia actitud.
  3. Mentalidad de inversión: las personas con suerte utilizan la capacidad psicológica llamada precisamente así, mentalidad de inversión. No se trata de otra cosa que convertir la mala suerte en buena. Ante un suceso desafortunado, piensan que podía haber sido peor, que en el fondo han sido afortunados. Esta manera de pensar supone un alivio que libera de mucha carga negativa.
  4. Ausencia de control: por último, las personas con suerte se dejan llevar, viven las experiencias vitales a tope. Dejan el control a un lado, sin frenos. No hay que tener miedo a vivir.

Ya lo ves, tener mala o buena suerte no depende tanto cruzarte con un gato negro o encontrar un trébol de cuatro hojas como de ti mismo y de tu actitud.

Para acabar con este artículo, te dejo con un vídeo en que hago un repaso a lo que te he contado y acabo con una jugosa anécdota personal. No te lo pierdas y… ¡mucha suerte!

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