Eres una chica muy guapa, con un cuerpo de escándalo, que no tiene dificultad para establecer relaciones con hombres, pero… ¿por qué no encuentras a ese ser especial? ¿Por qué todos pasan por tu vida entrando por una puerta y saliendo por una ventana? ¿Por qué no nace el amor en ninguna de tus relaciones?

Estoy hablando de un caso real y la verdad es que no es una pregunta fácil de responder, aunque ya lo hicimos en parte en un post anterior.

Como dijimos allí, la actitud es fundamental para encontrar el amor, para enamorar a ese hombre que a ti tanto te gusta. Entramos en un terreno espinoso en el que entran en conflicto conceptos que pueden parecer machistas o al menos retrógrados, pero creo que es necesario no perderse en lo políticamente correcto para afrontar este caso concreto.

Voy a darte una serie de pistas o consejos para enamorar a un hombre, voy a intentar responder a unas preguntas que surgen con bastante frecuencia:

En primer lugar, quiérete a ti misma. No actúes pensando en qué le gustaría a él. Primero, porque puede que te equivoques y, segundo y más importante, porque te haces un flaco favor. Tú eres más importante que ningún hombre, si quieres estar con alguien, si quieres que alguien se enamore de ti, que sea por conocerte tal y como eres, no por una máscara que te pones para agradar y que tarde o temprano acabará cayéndose.

En segundo lugar, y muy relacionado con lo anterior, ¿te vistes como realmente te gusta o pensando en él? A veces una ropa excesivamente provocativa manda un mensaje diferente al que quieres dar. Vale que le vas a gustar, que se va a fijar en tu cuerpo. Pero no eres solo un cuerpo. En las siete formas de amor definidas por Robert Sternberg, el amor que se basa tan solo en el cuerpo, en la pasión, se llama encaprichamiento. Y no suele durar mucho.

En tercer lugar, surge una pregunta bastante común: ¿debo irme con él a la cama la primera noche? La respuesta es clara: solo si te apetece. Si también tienes ganas, ese simple hecho no va a afectar de una manera determinante a tu conquista. Es cierto que lo que cuesta trabajo conseguir se valora más, pero en esa primera noche también puede surgir una intimidad que tarda más en nacer sin una relación tan cercana como la sexual. Aprovecha esa noche para conoceros mejor, para disfrutar y aportar algún valor que no sea solo sexo: bromas, risas, conversación, caricias…

En cuarto lugar, ¿debes estar siempre disponible para él? Ya empezarás a darte cuenta de que todo va dando vueltas sobre lo mismo. No. La primera eres tú. Si tú no te quieres, le mandas un mensaje de que no merece la pena quererte. Además, por suerte o por desgracia, los seres humanos nos aburrimos de lo que resulta demasiado fácil. Si te llama y no puedes ir, no vayas, si quiere salir y no te apetece, no salgas…

parejaPor último, y de nuevo muy relacionado con todo lo anterior, ¿debo complacer todos sus deseos? No me refiero solo al aspecto sexual, sino a algo más general, lo cotidiano, las películas que quiere ver, el restaurante al que ir, el viaje que hacer… Ya sabes la respuesta, ¿verdad? Pues eso, piensa en lo que te apetece a ti y actúa en consecuencia.

No quiero ahora que lo malinterpretes. He sido tajante para que se me entienda, pero no se trata de negarse a todo y tratar de imponer tu criterio. En una relación que quiere ser de pareja, como en todo tipo de relaciones, hay que exponer tus deseos, pero también tener en cuenta los del otro, hay que ceder, hay que pactar. Y ahí está el truco para enamorar a un hombre. Si hablamos en términos de estrategia, te diría que debes darle una de cal y una de arena. Pero siendo más honesta, se trata de que a veces cedas a lo que él quiere y a veces él tenga que ceder a lo que quieres tú, así se dará cuenta de que eres una persona válida, digna de ser amada.

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