¿Por qué decoramos nuestros hogares o nuestros lugares de trabajo? ¿Qué efecto tiene la decoración sobre nuestro ánimo? ¿Es indiferente un tipo de decoración a otra en nuestro día a día?

Los diseñadores de interiores saben muy bien que hay que escoger de una forma adecuada los colores, las líneas o curvas, la iluminación, las formas, los pequeños detalles para ofrecer un entorno acogedor, tranquilizador o motivante.

Hasta el momento la labor de decoración se ha realizado casi exclusivamente por intuición. Es cierto que los colores tienen un significado psicológico y que no es lo mismo escoger uno de gama fría que otro de gama cálida. Pero la combinación de todos los elementos presentes en la decoración se suele realizar de manera más o menos intuitiva.

En los últimos años hay numerosos estudios psicológicos que intentan determinar por qué cada tipo de decoración provoca diferentes efectos. Si bien son tantos que hacer un repaso nos alejaría de la extensión deseada para un blog como este, sí puedo resumir los seis aspectos que favorecen una adecuada decoración.

  1. Mejor curvas que rectas. Está bastante contrastado que las líneas curvas en pintura o en los muebles provocan una sensación de seguridad, tranquilidad, estimulación y relax. Por el contrario, las líneas rectas o los muebles con formas rectangulares muy marcadas transmiten por lo general frialdad y hostilidad. Los decoradores lo saben y por eso se utilizan líneas rectas en lugares de paso o ambientes públicos donde es aconsejable que la gente no esté demasiado tiempo.
  2. La luz, natural, por favor. Es bastante de Perogrullo, pero la luz natural es mucho más agradable que la luz artificial. Si se puede usar en la decoración, mejor que mejor. La luz natural proporciona vitamina D, necesaria para favorecer un estado de ánimo positivo. Si tenemos fuentes de luz natural, no las tapemos, usemos visillos o cortinas para atenuar su efecto a las horas de mayor potencia, pero aprovechemos todo el potencial que el sol aporta a nuestro organismo y a nuestra mente. Y ya puestos, cada vez que puedas, ventila el espacio.
  3. Vive en la naturaleza. No quiero decir que te vayas al campo, pero puedes traer el campo a casa. Me refiero, como es natural, a tener plantas. No hace falta que conviertas tu pasillo en un jardín interior, bastará con unas macetas por aquí y por allá para dotar a tu hogar o incluso a tu centro de trabajo de un aspecto mucho más placentero. Se ha demostrado que la presencia de plantas facilita nuestra capacidad de atención y potencia nuestra productividad. Ahí es nada. Y cuando hablamos de naturaleza y decoración, también nos podemos referir a algún tipo de hogar para mascotas: peceras, terrarios, jaulas…
  4. Pon color en tu vida, pero con cabeza. Como dije antes, los colores tienen marcados significados psicológicos. Se suele decir que los verdes y azules proporcionan relax y los amarillos o rojos, energía. O que un exceso de blancos crea un ambiente frío. Sin embargo, últimamente está quedando patente que estas sensaciones se deben a una experiencia universal que ha profundizado en nuestro pensamiento, no a una cualidad de los colores de por sí. Cualquier color puede despertar un sentimiento negativo si su uso no es funcional, si no lo combinamos adecuadamente.
  5. Reordena los elementos. Si no disponemos de presupuesto para cambiar todos los muebles, puede bastar con cambiarlos de lugar. Está demostrado que la forma en que los muebles y elementos decorativos se disponen es mucho más importante que cómo son esos muebles. Tal vez algo que tiene un excesivo protagonismo en nuestro salón quedará mejor apartado en un rincón y dejando espacio libre para otro detalle que nos gustaba, pero sobre el que nunca recaía nuestra atención. Reorganizar los muebles proporciona casi la misma sensación de entrar en un hogar tras una reforma.
  6. Lo personal, mejor que lo industrial. En algunos hospitales se ha comprobado que los síntomas de la depresión disminuyen si los muebles están personalizados y se rodea a los pacientes de fotografías o de recuerdos de momentos felices. Lo mismo ocurre en tu hogar o en tu lugar de trabajo. Utiliza pequeños detalles de cosas que te hagan feliz, ya sean fotografías de amigos, familiares o personas cercanas, recuerdos de tus viajes, objetos que te animen a conseguir tus metas…

Si tienes en cuenta estos seis aspectos cuando te plantees cambiar la decoración de tu casa o de tu centro de trabajo, seguro que consigues un ambiente propicio para sentirte cómodo y a gusto, incluso feliz a ratos. Merece la pena, ¿no?

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