Hoy nuestro pequeño de cinco años no va corriendo o dando saltos. Ha decidido acompañarnos tranquilamente, cogido de la mano mientras vamos a la compra. Una vecina se acerca, le despeina con una caricia y le lanza la pregunta cliché:

 –¿Qué, pequeño? ¿Tienes novia?

No hay escapatoria. Siempre hay algún familiar, amigo, vecino, tendero… que lanza la pregunta. No es que se hayan vuelto locos. Nadie piensa que un niño que de esa edad pueda mantener una relación de pareja. Es una forma de hacer gracia, una forma de poner al crío en un compromiso y reírnos con su respuesta. Algo inocente. En principio.

Sin embargo, ¿cómo interpreta el niño o la niña la pregunta? ¿Qué manifiesta con su respuesta?

Los niños suelen responder de manera vaga, sin darle mucha importancia a la pregunta. Pero al ser interrogados, ya le hacemos volver la visión de las cosas hacia la perspectiva adulta de la vida. Con la repetición de estas gracietas, estamos transmitiendo una serie de patrones e incluso un poco de adoctrinamiento. Eres niño, tienes que tener novia, eres niña tienes que tener novio. Sin pensarlo mucho, estamos sexualizando una edad en la que lo que existen son los juegos y el cariño.

siluetas niños noviosCon este tipo de interrogatorio, y con los comentarios que suelen acompañarlo, también corremos el riesgo de establecer pautas que se van a mantener: las niñas y los niños son diferentes y deben ser tratados de manera diferente. Con un simple juego transmitimos una visión adulta a una inocente relación infantil. Sin proponérnoslo (espero) estamos socializando a los niños en un mundo de valores para los que aún no están preparados.

Esto no quiere decir que no exista el enamoramiento infantil. Los niños se enamoran y se desenamoran de manera constante y continua, sin que ello suponga mayor trauma. Hoy me gusta fulanito y dentro de tres días menganito. Pero no es un amor sexualizado, es un mayor apego a un compañero del cole, mayor cariño a una vecina, mayor proximidad con alguien de su entorno cotidiano. Pero de ahí a decir que son «novios» va una larga línea que ya tendrán tiempo de cruzar.

El peligro de insistir en la dichosa pregunta «¿tienes novio?» es que marquemos al crío o a la cría, que determinemos las relaciones de los chavales y le hagamos cosificar al otro.

Son niños. Dejémosles que sean niños. Por desgracia, eso se cura con el tiempo.

Para terminar sin recurrir a nuestro icono en cuanto a noviazgos de cualquier edad se refiere, Juan Y Medio, os dejo con una entrevista que bien podría haber hecho él.

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