Interior de una cafetería. Ana y Beatriz (dos amigas a las que les falta poco para los cuarenta años) hablan mientras toman algo. Ana, un café, Beatriz, una cerveza.

ANA: No sé, la verdad. Miguel es un encanto y no se lo toma mal, pero…

BEATRIZ: No se trata de Miguel, Ana. Tienes que pensar en ti.

ANA: Lo sé… (Pensativa, da un trago a su café). Antes todo era… No había un momento determinado, podía apetecerme por la mañana, en la siesta, mientras preparábamos juntos la comida del sábado, a media noche… Era yo muchas veces la que empezaba… Pero ahora, nada. No sé, nunca tengo ganas. Debe ser lo normal después de tantos años, imagino que ya pasará y…

BEATRIZ (Cortándola): No digas tonterías. ¿Lo normal? ¿Te estás oyendo?

ANA: Bea, para ti es fácil. Te veo ahí con Javier, tan… tan apasionados los dos…

BEATRIZ: No te creas, también tenemos lo nuestro, pero la verdad es que sí, que en la cama no hay problemas (sonriendo), al contrario.

ANA: ¿Y cómo lo hacéis?

BEATRIZ: A ver, mujer… ¿Miguel sabe que ya no te excitas?

ANA: No sé, se lo debe de imaginar, pero yo finjo para que al menos él disfrute.ansiedad_y_deseo

BEATRIZ: No me puedo creer lo que oigo. Es tu pareja, ¿no tienes confianza para decirle la verdad?

ANA: Confianza, sí, pero me da vergüenza. ¿Y si piensa que es por él? ¿O que ya no lo quiero?

BEATRIZ: ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Yo pensaría que Javier no me quiere si me ocultara cosas, no porque un día no le apetezca echar un polvo.

ANA: Pero es que no es un día… Llevo así más de un año.

BEATRIZ: Un año… Pues sí… ¿Le pides alguna vez que te haga las cositas que te gustan?

ANA: Quita, quita…

BEATRIZ: ¿Cómo que «quita»? Me lo imaginaba. Yo estoy guiando todo al rato a Javier, y él a mí. ¿Cómo si no vamos a adivinar lo que más nos pone?

ANA: Nosotros… pues no. Lo hacemos, y punto.

BEATRIZ: Pues a lo mejor tienes que empezar por ahí, por hablar con él, por decirle lo que te pasa, por jugar un poquito más, mujer. Que se trata de pasarlo bien, no de «cumplir».

ANA: Si tienes razón, pero no es tan fácil como parece…

Beatriz queda pensativa, parece que no se atreve a preguntar lo que va a preguntar. Ana la mira expectante.

BEATRIZ: Somos amigas, ¿verdad?

Ana asiente.

BEATRIZ: No te enfades por lo que te voy a preguntar… ¿Ha… abusado alguna vez de ti?

ANA: ¡¡No!! Nada de eso. Miguel es todo dulzura.

BEATRIZ: Y antes, cuando eras más joven… tuviste algún… algún problema, qué se yo, un primo que se propasaba, un tío…

ANA: Que no, Bea, que no es nada de eso. Siempre pensando en cosas tan sucias.

BEATRIZ: Chica, solo quiero ayudarte, ya sabía que te ibas a enfadar.

ANA: Que no me enfado… Es que me agobio con este tema.

BEATRIZ: Pero haces bien hablándolo (con cierta ironía), aunque sea conmigo y no con Miguel.

ANA: Es que solo me atrevo a hablarlo contigo. No sabes el corte que me da sacar el tema.

BEATRIZ: Qué corte, ni corte. Hablar de sexo no es nada malo.

ANA: Ya… debe ser que me educaron así. Mis padres nunca me hablaban de sexo.

BEATRIZ: Era lo normal.

ANA: Y la única que lo hacía era mi madre para meterme miedo, que no me dejara tocar, que cuidadito con lo que hacía, que los hombres van a lo que van…

BEATRIZ: Pues a lo mejor ahí empezó todo.

ANA: A lo mejor…

BEATRIZ: ¿Puedo hacerte otra pregunta?

ANA: Estás lanzada, ¿qué tiene esa cerveza?

BEATRIZ (riendo): ¿Quieres un sorbo?

ANA: Anda, pregunta. Ya puestas…

 

BEATRIZ: Si no es nada… Antes de que… bueno, de que empezaras con eso de no tener ganas… ¿Iba todo bien? ¿Disfrutabas?

ANA: Ya te lo he dicho… No es que fuéramos unas fieras en la cama, pero me gustaba, lo buscaba, no sé. Me divertía…

BEATRIZ: A mí me da que te has dejado llevar por la rutina, chica. Y seguro que todo lo que me cuentas de tu nuevo trabajo también tiene algo que ver.

ANA: Seguro. Mi jefa me tiene hasta… hasta aquí… Y, claro, muchos días me llevo los malos rollos a casa.

BEATRIZ: Pues déjate de malos rollos, de vergüenzas y de todo eso y habla con Miguel.

ANA: ¿Tú crees?

BEATRIZ: Prueba. Juega con él. No tengas prisa. Pídele guarradas. Y no te agobies, mujer, déjate llevar y punto. Que estamos aquí para cuatro días, y para una cosa buena que tiene esta vida…

Beatriz levanta su cerveza para brindar. Ana le sigue con su café.

BEATRIZ: Por el placer.

Brindan y comienzan a reír.

 

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