¿SE PUEDE PERDONAR LA INFIDELIDAD?

La base de una relación de pareja sana y duradera es la confianza. Por eso existe una sombra que amenaza con aparecer y destrozar la relación: la infidelidad.

La mayoría de las veces, en cuanto la infidelidad se descubre, la pareja salta por los aires. No existen excusas, no hay perdón, solo dolor y, en el mejor de los casos, odio.

¿Es posible perdonar una infidelidad? ¿Se puede reparar el daño? ¿Puede una pareja recomponerse tras ella?

Para responder a esta pregunta, voy a dividir esta entrada en tres apartados correlativos:

  • ¿Por qué aparece la infidelidad?
  • ¿Se puede perdonar?
  • ¿Se puede recomponer la pareja tras el perdón?

Comencemos intentando entender por qué aparece la infidelidad. La realidad es compleja y casi nunca existe un motivo concreto, pero para intentar comprender esta realidad, creo útil simplificarla en puntos aislados, dejando claro que son solo categorías que pueden mezclarse y cargarse de matices. Dicho esto, los motivos por los que alguien es infiel pueden ser:

  1. Insatisfacción: es el motivo principal, el que está presente en un altísimo porcentaje de las infidelidades. Uno de los miembros no está satisfecho con la relación de pareja, ya sea en el aspecto sexual, en la complicidad, en los objetivos comunes… Una solución pasaría por comunicárselo al otro miembro, pero esa misma insatisfacción le lleva a huir del diálogo y buscar el remedio más rápido: llenar el vacío con otra persona.
  2. Cansancio: es parecido, pero no es lo mismo. Tal vez el infiel no es que no se sienta satisfecho, sino simplemente que se aburre de comer todos los días lo mismo. Aunque el plato sea jamón de bellota, tiene ganas de probar el chóped, por poner un ejemplo prosaico.
  3. Problema puntual: la infidelidad puede surgir también como reacción a una crisis o incluso a un problema muy concreto. En esta categoría se incluyen multitud de asuntos, pero pondré un par de ejemplos y me entenderéis. La otra persona puede estar muy volcada en su trabajo en los últimos meses, el otro sabe que solo será hasta que entregue ese informe (o lo que sea). Pero, mientras tanto, se siente legitimado (o legitimada) para cubrir el hueco de atención con otra persona. Otro ejemplo: la relación de pareja va bien, pero tenemos una bronca por algo muy concreto (una historia entre las familias políticas, un disgusto en relación a nuestros hijos, un encontronazo por un asunto económico…); esa bronca se arreglará, lo acabaremos hablando, pero mientras tanto, el enfado puede llevar a uno de los dos a buscar consuelo, o quizá venganza, manteniendo una relación con otra persona. Algo de lo que se arrepentirá en cuanto el problema esté solucionado.
  4. Despecho: he aquí un clásico que no tiene muy buena solución. Si la otra persona nos fue infiel en el pasado, y el perdón que dimos no fue sincero o no hemos sabido superarlo, nos creemos con todo el derecho a ser infieles: que le den, que no hubiera abierto la veda.

Conociendo estos motivos, vayamos ahora a intentar responder la pregunta central de esta entrada: ¿se puede perdonar una infidelidad?

La respuesta, para no crear un suspense innecesario es que . Pero es un sí con muchísimos condicionantes.

En principio, la persona engañada debe reflexionar y ser sincera consigo misma: ¿de verdad quiere perdonar? ¿Va a ser un perdón salido del corazón? Para responderse, debe considerar tres aspectos básicos:

  1. ¿Cómo fue la infidelidad? Para muchas personas esto da lo mismo, una infidelidad es una infidelidad ya sea un simple intercambio de whatsapps subidos de tono o una relación de meses en secreto. Pero para otras, el tipo de infidelidad determina si la otra persona se merece o no el perdón. A veces es más fácil perdonar una infidelidad que tan solo tuvo una connotación sexual que otra en que había una implicación emocional con el/la amante. Del mismo modo que resulta más fácil perdonar un desliz de una noche en una fiesta, que una relación buscada o una historia mantenida en el tiempo.
  2. Las causas de la infidelidad: la causa es importante porque tenemos que saber si continúa en nuestra relación. Si la infidelidad surgió por falta de comunicación, y esa carencia persiste, no sería rara la reincidencia. Hay que valorar que parte de esfuerzo tiene que realizar cada parte (también el engañado) para que no haya excusas para una nueva infidelidad.
  3. El daño sufrido: Es fundamental pararse a mirar nuestro metafórico corazón roto y preguntarnos si de verdad vamos a ser capaces de recomponerlo. Si el daño que la infidelidad nos ha hecho es muy grande, ¿seremos capaces de perdonar sin reproches, sin afán de venganza, sin resentimiento? Probablemente, no.

 

Y, por último, queremos saber si una pareja puede recomponerse tras el perdón. La respuesta, de nuevo es , y, de nuevo también, un si cargado de condicionantes.

La parte engañada perdona, eso está bien. La otra parte agradece el perdón y vuelve a la relación. Pero ya no es lo mismo, no se parte de cero. La infidelidad ha estado ahí y no va a borrarse de la noche a la mañana. Por ello, existen una serie de fundamentos irrenunciables para que la pareja continúe como tal en una relación sincera. Entre ellos, volvemos a destacar tres:

  1. Arrepentimiento: el arrepentimiento del infiel debe ser sincero, no una impostura para no perder lo que teníamos. Si no es así, la situación volverá a repetirse con bastante probabilidad.
  2. Compromiso: un compromiso con la relación por ambas partes. El engañado debe comprometerse con no reprochar, y el infiel debe mostrar un compromiso claro de no recaer y demostrar con hechos persistentes el cariño y el deseo de continuar con su pareja.
  3. Diálogo: la pareja ha pasado un momento muy difícil. De nada sirve guardarlo bajo la alfombra. Es bastante probable que la falta de comunicación fuera uno de los orígenes de la infidelidad. No demos alas a un nuevo incidente. La pareja debe hablar de todo, tener confianza mutua, expresar sus miedos y deseos.

Todo este artículo se puede resumir en una simple frase: la infidelidad se puede perdonar y la pareja continuar como tal siempre que exista un deseo por ambas partes de continuar juntos y un compromiso por realizar todos los esfuerzos necesarios para que así sea.

Puedes dejar un comentario aqui

Identidad: MARGARITA CLAUDIO FERNÁNDEZ (PSICOASISTENCIA) –NIF: 28.893.729W Dirección postal: C/ GONZALO BILBAO, 23 PLANTA 3 MÓDULO 1 – C.P. 41003 Sevilla, Teléfono:617431215/954417431, Correo electrónico: info@psicoasistencia.com, Delegado de protección de datos: info@psicoasistencia.com “En nombre de la empresa tratamos la información que nos facilita con el fin de controlar el spam en nuestros formularios de comentarios. Los datos proporcionados se conservarán mientras no solicite el cese de la actividad. Los datos no se cederán a terceros salvo en los casos en que exista una obligación legal. Usted tiene derecho a obtener confirmación sobre si en Creadores Web Sevilla estamos tratando sus datos personales por tanto tiene derecho a acceder a ellos, rectificar los datos inexactos o solicitar su supresión cuando los datos ya no sean necesarios para los fines que fueron recogidos”