Si os gustan los deportes tanto como a mí, conoceréis la noticia sobre el tenista Nick Kyrgios. Si no, os la resumo. Kyrgios jugaba contra el alemán Mischa Zverev en el Master 1000 de Shangai.  O acudió sin ganas de acudir, o tenía la cabeza en otra parte, o tenía ganas de armar jaleo. El caso es que, sin motivo aparente, se dejó perder. Jugó como si fuera un amateur, cuando ha llegado a estar en el top 20 de la ATP.  Parecía que, sencillamente, tenía ganas de provocar.

Podéis ver un resumen de su actuación en el siguiente vídeo (comentado en portugués, pero es el resumen más completo que he encontrado).

No es la primera vez que Kyrgios tiene una actitud reprobable en un partido. Ya ha sido sancionado en varias ocasiones por sus malos modos, y aunque parecía que se estaba corrigiendo, está claro que vuelve a las andadas. Para ver si consiguen que vuelva al redil, la ATP le ha multado con 23.000 euros y ocho semanas sin competir, pero con la posibilidad de reducir el castigo si acude a un psicólogo deportivo.

¿Y qué ha hecho Kyrgios? ¿Se ha encarado con la ATP? No, el tenista ha pedido perdón y ha aceptado acudir al psicólogo. Como debe ser.

El tenis es un deporte muy solitario y muy exigente. No son raras las historias sobre tenistas que han tenido una infancia marcada por padres autoritarios que les obligaban a entrenar horas y horas, y tampoco son raras las salidas de tono de otros tenistas en los torneos. Kyrgios no ha sido el primero.

tenis

Esta noticia es un ejemplo bastante claro de la importancia de la psicología en el deporte. Por mucho talento que tengas, por mucho entrenamiento al que te sometas, si no trabajas tu fortaleza mental, el deporte puede vencerte, sobre todo en un nivel tan exigente como el profesional.

Jugar no es solo entrenar y devolver la bola. Jugar es también estrategia y serenidad, y en ese sentido un psicólogo deportivo es de gran ayuda.  ¿Cómo? Por ejemplo, puede dar estos nueve consejos para enfrentarse a un partido. Entre ellos puedo destacar «inducir el buen humor» como un elemento clave. Se trata de disfrutar del juego, si eso se consigue, se ha ganado muchísimo terreno.

Pero un psicólogo deportivo no solo se orienta a conseguir resultados en el partido concreto, también puede ayudar al deportista a controlar su ira, a motivarlo, a reducir el estrés, a tolerar la frustración, a perseverar, a aprender a vivir con la fama…

No tenemos que olvidar que los deportistas de élite suelen ser jóvenes que han alcanzado ingresos millonarios y celebridad cuando aún no han vivido lo suficiente como para asimilarlo, cuando las frustraciones de la vida aún no les han hecho mella. Por ello, una buena orientación es fundamental para que desarrollen en orden no solo su carrera, sino también su vida privada.

Un ejemplo conocido entre los psicólogos deportivos es el de Jim E. Loher, importante profesional que trató, entre otros, a André Agassi. Agassi comenzó como Kyrgios, si no mucho peor. Era temperamental, engreído, con poco control de sus emociones, muy caprichoso y bajísima tolerancia a la frustración. Gracias a la intervención de Loher, Agassi recondujo su actitud, vio tratados muchos de sus aspectos psicológicos y consiguió llegar a ser lo que es, una leyenda del tenis. En cada partido se podía apreciar su dominio de las técnicas psicológicas.

Si recordamos la fábula, el escorpión le dijo a la rana que él era escorpión y como tal tenía que actuar, pero las personas no estamos tan marcadas como ellos. No somos ranas o escorpiones, no tenemos aguijón, así que espero que con la ayuda de buenos psicólogos Kyrgios pueda reconducir su prometedora carrera.

Estaremos atentos.

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